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25/02/18

Kia Cadenza

Kia acaba de actualizar por completo su Cadenza, modelo que en la gama presente en Chile sólo es superado por el Quoris en términos de tamaño y suntuosidad. Tal vez por ello el Cadenza es un auto que a todas luces es refinado y elegante, pero no alcanza los vuelos de su hermano mayor. De cualquier forma, en un segmento en el que cada vez hay menos opciones, la persistencia de Kia por mantener estos modelos en su gama es loable. Recuerdan que aquellos que se han aburrido de los alemanes premium tienen aquí una alternativa viable que exige pocos sacrificios y varias ganancias, dependiendo de lo que quiera el cliente, por cierto. Tiene un diseño muy clásico, donde destaca el nuevo tipo de máscara que está usando Kia en sus sedanes grandes, que tiene como virtud dar una personalidad muy clara sin llegar a ser sobreactuada. Los grupos ópticos, con ledes en forma de Z le dan un toque distintivo y atrayente. Este ejemplar se ve realmente competitivo en papel; cuenta con una chapa metálica nueva, un nuevo interior opulento y adorable, motor V6 de 3,3 litros con inyección directa y una flamante transmisión automática de ocho velocidades. La potencia, de 280 hp, y el torque se notan adecuadamente gracias al buen dialogo entre motor y caja, con unas marchas bajas más bien cortas y una octava que está ahí para que el motor vaya descansando en velocidades de crucero. El rendimiento de combustible que dio en nuestra prueba, de 9,5 km/l en promedio, es perfectamente compatible con el tamaño, peso, desplazamiento del motor y tipos de recorrido efectuados con este Cadenza. No es un auto ágil, sin embargo. Hay que pisar el acelerador con decisión a la hora de incorporarse a las autopistas y su peso se siente a la hora de tomar curvas con cierta velocidad. Además, para lo que se suponía era un auto señorial, el ajuste de las suspensiones es mucho más áspero de lo esperado. Instrumentación curiosa En el interior las cosas son impecables. Puede que los diseñadores del Cadenza no hayan querido correr riesgos con estilos rupturistas, pero el camino conservador que eligieron les salió bien. Todo está correctamente instalado y la calidad de los materiales es óptima. El espacio para los pasajeros traseros está al borde de la excelencia, mientras que el techo panorámico le entrega luz a un interior por lo demás dominado por el negro. Y ni hablar del maletero, ancho y cavernoso, que con 515 litros admite todo tipo de bultos, maletas, bolsos, baúles y valijas. La instrumentación es extraña. Por un lado el computador de viaje proyecta su información en una estupenda pantalla en el módulo principal, entre velocímetro y tacómetro, pero por otro, la pantalla del sistema multimedial es minúscula y no es táctil. Uno de los pocos casos que deben ir quedando en un auto de este rango de precio. Y como estrella de esta curiosa escena, hay un head-up display. Puesto que tampoco hay GPS, ni posibilidad de conexión a Car Play o Android Auto, el head-up display está muy limitado en su entrega de información. Pero de la poca que entrega, por lejos la más útil es la de los sensores de zona ciega. Más allá de esta curiosa configuración, aparece un equipo de audio sobresaliente firmado por Harman/Kardon. Una delicia de graves profundos y agudos perfectos. Aquellos que quieran conectar dispositivos USB sólo encontrarán un puerto, pero al menos será posible cargar el celular de manera inalámbrica.

Fuente: Emol.com - http://www.emol.com/noticias/Autos/2017/03/23/850375/Kia-Cadenza-Lujo-sin-ostentacion.html